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No es que en la nueva película de Spiderman o en los cómics el famoso superhéroe de las telarañas se dé al juego del poker. Esta noticia va de que el actor que ha encarnado este personaje en pantalla en varias de las últimas películas más exitosas sobre Spiderman, Tobey Maguire, ha decidido devolver el dinero que ganó en las famosas partidas de high stakes ilegales.
Recordemos que él y otros personajes famosos con menos habilidad que Maguire para este juego se dedicaron durante una buena temporada a participar en las partidas de poker ilegales que organizaba Bradley Ruderman, un tipo que se dedicaba a la gestión de fondos para invertir, y que tenía una buena cantidad de deudas de juego que iba pagando con lo que sus clientes invertían en su negocio.
Obviamente, ahora este tipo está cumpliendo la pena de diez años que se le impuso por fraude fiscal y por estafar a sus clientes, pero antes de ello estuvo organizando partidas de dudosa legalidad, y las víctimas de los fraudes de este señor han reclamado a los jugadores que tomaban parte en sus timbas el dinero de las inversiones que no han recuperado del todo todavía.
Entre los jugadores de poker en el punto de mira (conociesen o no las actividades ilegales de Ruderman) se encuentran el mencionado Maguire, Nick Casavetes, Gabe Kaplan e incluso un jugador de poker profesional como es Dan Blitzerian.
Pues bien, en un principio a Tobey Maguire se le pedían más de trescientos diez mil dólares, pero el actor ha decidido pagar y evitar el juicio, por lo que si el juez está de acuerdo la suma total que debería pagar sería de ochenta mil dólares, una cifra sensiblemente inferior y que le valdría para salir de este embrollo sin que le salpique más el asunto.
No todos los que participaron en estas partidas tenían que pagar lo mismo, porque ello dependía de las cantidades que hubiesen ganado. Gabe Kaplan, por ejemplo, logró un acuerdo para pagar veintisiete mil dólares de los sesenta y dos mil que le pedían. Así, es más que probable que el acuerdo con Maguire se produzca.
Y que se trate a estos jugadores como delincuentes, independientemente de que conociesen las estafas de Ruderman, viene dado porque según la ley al participar en partidas ilegales no tienen derecho a cobrar ganancias algunas. De hecho, se les considera cómplices del asunto.
Las partidas de poker, de corte ilegal, eran organizadas por Molly Bloom, que aunque comenzó siendo una mera empleada para los empresarios que jugaban en las high stakes de Ruderman, acabó convirtiéndose en una emprendedora allí, ya que ofrecía servicios de diferente índole a quienes tomaban parte en las partidas.
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